Jesús lloró


 Cuando decidí publicar mis a veces largas reflexiones los jueves, lo hice desde la óptica de no hacerlo por cumplir un cronograma, sino que fuera algo orgánico. A veces no tengo ideas para escribir (aunque no me falta de qué hablar 😂😂😂) pero estos escritos deben ser algo más allá, o al menos eso intento, que mis escritos sean instrumentos de Dios para edificar la vida de quienes los lean.


Esta reflexión me surgió mientras, tristemente, me presenté al funeral de la madre de alguien muy querido. Recordé este versículo y me puso a pensar. El versículo 35 de este capítulo 11 del libro de Juan en todas las versiones que lo vi dice lo mismo: "Jesús lloró". Si usted es como yo, de los que exploran la Biblia en diferentes versiones, se habrá dado cuenta de cómo pueden variar a veces las palabras y frases. Sin embargo, este versículo treinta y cinco al parecer no ha habido otra forma de traducirlo, interpretarlo o extrapolarlo: Jesús en verdad lloró.


Yo soy de las que lloro por ver a alguien más llorar, por eso es inevitable para mí ir a un funeral y no soltar una lagrimita. Ver el dolor, el desconsuelo, el sufrimiento de momentos como un funeral, saber que ese ser querido ya no estará.... Sólo quien ha experimentado ese dolor lo entiende, el dolor de perder un ser querido. Aunque, este dolor tiene diferentes versiones, tonalidades e intensidades.


Que Jesús llorara es algo relevante. Pues Él vino a enseñarnos a ser verdaderos hijos de Dios. En Isaías se le llama varón de dolores, experimentado en quebranto. En Hebreos dice que sabe lo que siente este cuerpo humano, sujeto a experimentar las consecuencias de la naturaleza caída en el Edén. 


Jesús lloró. Cuando lees este pasaje completo, te das cuenta que todo era parte de un conjunto de cosas que debían pasar, y Él lo sabía. Sin embargo, aún así, lloró. Por eso dice en el libro a los Hebreos que no tenemos un sumo sacerdote que no nos entiende, sino un Sumo Sacerdote que ha vivido lo que nosotros, nos entiende y nos muestra el camino al Padre, el único Camino que vale la pena seguir.


Jesús lloró porque llorar es parte de ser humano. Porque el sufrimiento nos hace humanos. Porque el dolor nos sensibiliza.


Mi conclusión es, que no nos sintamos mal por llorar, sufrir, el dolor. Sintámonos mal si lo que vivimos no nos sensibiliza y nos lleva a entender que todo esto es parte de la vida, pero que tenemos esperanza, redención y consuelo en Aquél que aunque también lloró, resucitó a su amigo muerto y se resucitó a sí mismo para darnos vida con Él.... Y con Él nos encontraremos siempre que sigamos en el Camino que nos lleva al Padre.


Pronto compartiré otro escrito contigo 💓

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