¿Cómo amar a Dios?

 


Creo que a nadie que le pregunten diría que disfruta los procesos de la vida, las adversidades, las dificultades. Sin embargo, en mi experiencia personal, entre los sentimientos encontrados, las emociones mezcladas, los estados de ánimo variables; he encontrado cierto gusto con ellos. Y no se preocupe, ya le explico por qué.

 

Aprendí que sólo cuando es machacada, la oliva produce aceite; o la uva produce jugo y vino. Hay un salmo que dice que, los que sembraron con lágrimas cosecharán con alegría. Y tal vez porque en medio de los procesos, a través de ellos o entre uno y otro; he disfrutado de mis mejores momentos en la presencia del Señor, llámeme loca, pero si es necesario pasar por todo eso para disfrutar los momentos que he vivido en su Presencia, ¡Han valido al mil por uno!!!

 

En fin, en una noche recién, sin sueño y el corazón sosegado en Dios; mientras leía la Biblia surgió después de meses de ausencia una nueva entrada en mi blog:

 

 

¿Cómo amar a Dios?”

 

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. (Romanos 12:1)

 

Este es un versículo bíblico tan conocido, que muchos lo sabemos de memoria. Hoy me habló diferente. Y fue como un paseo por la orilla de la playa: un recorrido placentero y fresco en cada paso. Pues leyendo en la versión Nueva Traducción Viviente dice:

 

“Por lo tanto, amados hermanos, les ruego que entreguen su cuerpo a Dios por todo lo que él ha hecho a favor de ustedes. Que sea un sacrificio vivo y santo, la clase de sacrificio que a él le agrada. Esa es la verdadera forma de adorarlo

 

Dice que el sacrificio vivo es el que le agrada a Dios, la carta a los Hebreos habla y explica extensamente esto de los sacrificios del antiguo testamento y su analogía con el nuevo testamento y la obra redentora y única de Cristo (ese libro es uno de mis favoritos de toda la Biblia…. ¡Dice tanto!!! Versículo a versículo, hay que saborearlo despacito). La razón más importante del sacrificio de Jesús es que tengamos la oportunidad de vivir y disfrutar la presencia de Dios a cada instante de nuestra vida.

 

A Dios no le importan las canciones, las dedicaciones, las ofrendas de dinero, o las palabrerías; como le importa que nos presentemos ante El, que tengamos intimidad con El, que tengamos una relación con El. En eso se resume la venida de Cristo a la tierra. Y este versículo me recuerda eso, me recuerda que lo que a Dios más le importa, soy yo. Que vaya a la iglesia es bueno, que participe en la célula o grupo de estudio bíblico, que le cante (no es que lo haga bien, pero usted me entiende), pero lo que más le importa a Dios es que mis palabras, mis sentimientos, mis emociones, mi espíritu, alma y cuerpo; estén conectados con El. ¡Caramba, dio su vida por eso!

 

Años antes a que el apóstol Pablo escribiera estas palabras bajo la inspiración del Espíritu Santo, el mismo Jesús le dijo a una mujer samaritana con quien hablaba que ya era la hora en que los verdaderos adoradores, adorarían en espíritu y en verdad. Que ya no era un lugar físico, sino en un cuerpo viviente rendido y sumergido en El.

 

Yo creo que a veces fallamos amando, porque amamos como nosotros entendemos que debemos amar y no como la otra persona necesita ser amada por nosotros. Y usted puede decir (yo lo he dicho): “Cónchale, pero es enredado tu descifrar cómo el otro quiere que lo quieran”. Le doy un tip: lo averiguas dedicando tiempo a esa persona, pasando tiempo con ella, conociéndola en intimidad. Esa es la clave de todo. (Deje y le hago referencia al famoso libro de los lenguajes del amor, muy bueno para entender un poco eso de amar como el otro necesita y no solamente como yo pueda expresarlo).

 

Dicho esto, mi querido amigo que me lee, usted debe amar a Dios como Él quiere ser amado por usted. Haga un análisis con las parejas que conoce (obviamente, si tiene pareja, haga la prueba de estudio con ella) ¿Basta con que ame al otro como yo entienda que debo amarlo?, o ¿es mayor aún que yo ame al otro como lo necesita?

 

Para ir concluyendo, por más que usted diga o se sepa versículos bíblicos, por más que vaya a la iglesia, por más que diga que es cristiano. Si lo que usted de verdad desea es amar a Dios, será necesario que se presente delante de Él, tal cual usted es, y le rinda todo su ser; no bajo sus propios términos, sino bajo los suyos.

 

Como decía al principio, leyendo este versículo en diferentes versiones fue como un paseo por la orilla de la playa, mi siguiente parada fue en la versión Palabra de Dios para Todos:

 

“Por eso hermanos, puesto que Dios nos ha mostrado tanta misericordia, les ruego que entreguen todo su ser como sacrificio vivo a Dios. Esa ofrenda que es su vida debe estar dedicada solamente a Dios para poder agradarle. Esta clase de adoración es la que realmente tiene sentido.”

 

¡Nada más que agregar!! Deseo y oro a Dios para que el Espíritu Santo le ministre como me ha ministrado a mí.

 

Pronto compartiré otro escrito contigo.💓

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