“Él podía, pero no podía.”

 


Luego de semanas sin sentarme a escribir, finalmente llegó el momento en que dije: “Ahora es!”. Entre falta de tiempo, falta de tema, falta de motivación, falta del fuego interior descontrolado que me hace sentar en mi laptop y mover mis dedos con la mayor agilidad posible; aquí estoy con otro escrito.

 

Espero que este título te genere la misma curiosidad y contrariedad que me provocó a mí. A decir verdad, surgió de algo que leí en mi devocional de hoy, que mencionaba la cita de Marcos 15:31 de la imagen que comparto aquí.

 

Este escritor dice: “Esto era exactamente cierto. A fin de ser el Salvador del mundo no podía salvarse a sí mismo. Tenía que atravesar la agonía de la crucifixión para poder salvarnos a ti y a mí.”

 

Inmediatamente pensé: “Claro que podía salvarse!!! Sólo que eligió no hacerlo.” Pero, como de costumbre, mi mente comenzó a volar. Recordé la cita de Hebreos 12:3, en la versión Dios habla hoy: “Por lo tanto, mediten en el ejemplo de Jesús, que sufrió tanta contradicción de parte de los pecadores; por eso, no se cansen ni se desanimen.”

Recordé una amena conversación con mis HI5 acerca de lo que pasó en el Getsemaní. Usted puede pensar como yo, que Jesús podía elegir no pasar por la cruz. Sin embargo, luego de estudiar un poco el tema entendí que la cruz era la única manera. Que Jesús era el sacerdote perfecto para el sacrificio perfecto y que, desde antes de la fundación del mundo, el Consejo de Dios se reunió y determinó (Padre, Hijo y Espíritu Santo) que la única forma en que la humanidad podría reconciliarse con Dios, era esa.

 

Créame, si hubiese otra manera, Jesús lo habría hecho de otra manera. Si tres veces pidió al Padre que si era su voluntad pasara de él esa copa, lo habría hecho así. Pero no, no podía pasar la copa.

 

Jesús tenía que beber la copa de la ira de Dios que estaba destinada para nosotros, no había otra forma.

 

Recordé la canción de Jesús Adrián Romero llamada “Si hubiera estado allí”, ¿no la conoces? Te invito a googlearla 😉

 

¡Podría seguir escribiendo tantas cosas!!! Pero prefiero que, a partir de este punto de mi escrito de hoy, sea el Espíritu Santo quien te siga hablando y no yo.

 

Cada vez que leo los capítulos acerca del padecimiento, crucifixión y muerte de Jesús; siento que el corazón se me encoge como una pasa. Me quiebra tanto amor inmerecido, me dignifica, me da valor. Y su resurrección me hincha el corazón de alegría, gozo, felicidad, esperanza, paz; porque sé que lo hizo todo por mí…. ¡Y por ti!!!!


Pronto compartiré otro escrito contigo 💓

Comments

Popular posts from this blog

Permanecer