“Todos somos Wabi – Sabi”
Me llamó la atención el significado de esta expresión, por eso consideré hablar sobre ella en alguno de mis escritos. Creo que llegó ese momento.
Leí en la Brifipedia que esta expresión no aparece en el diccionario de
la Real Academia, pero es un término estético japonés que se refiere a la
belleza de la imperfección, como una pintura o escultura que sus imperfecciones
sean lo que le den ese toque de belleza que te haga decir: “WOW!” eso es un
cuadro con Wabi – Sabi.
También leí que es una parte fundamental de la estética japonesa, que
son los antiguos ideales que rigen las normas del buen gusto y la belleza en
ese país. Wabi – sabi es intraducible e indefinible en la cultura japonesa. “Wabi”,
en términos generales significa: la elegancia de la humilde simplicidad; mientras
que “Sabi” significa el paso del tiempo y el subsiguiente deterioro.
¿Por qué escribo sobre esto?
Porque pasamos tanto tiempo viendo a otros, que nos olvidamos de quienes
somos nosotros mismos. Porque queremos ser como muchas otras personas, pero no
queremos ser nosotros; de hecho, tristemente, muchas personas se auto menosprecian
y no se dan cuenta de lo valiosas que son.
Hoy se habla tanto de la autenticidad… Se ha vuelto un bien muy valorado
por su escasez. El sistema mundial ha invertido tantos recursos en lavarnos el cerebro
con la idea de que debemos encajar, que ser uno mismo es tan raro que se valora
como piedra preciosa.
Pero una vez más, la Palabra de Dios se adelanta a nuestros
razonamientos y nos da la estrategia, la explicación y la salida – como el
manual de vida que es –. En Efesios 2:10 dice que somos la “obra maestra
de Dios. El nos creó de nuevo en Cristo Jesús”. El problema es
que nos olvidamos de eso, o tal vez no lo sabemos o entendemos.
No entendemos que somos únicos y que por tanto no tenemos que
compararnos con nadie. Ni siquiera tenemos por qué agradar a todo el mundo. Como
decía mi pastor el domingo pasado: es agotador y desgastante querer complacer a
todo el mundo, es más fácil vivir para la audiencia de Uno (Note la mayúscula
enfática, ese Uno es Cristo). Es pura aritmética simple, es más fácil agradar a
uno, que a un grupo.
Cuántos traumas y sinsabores a lo largo de nuestro caminar por la vida,
desde la infancia experimentamos el rechazo y el deseo de pertenecer a un grupo
sin darnos cuenta que ya fuimos plantados desde antes de la fundación del mundo
en el mejor lugar para estar: el corazón de nuestro Padre celestial.
Nunca lograremos encontrar a alguien totalmente exacto; hasta los
gemelos idénticos desarrollan rasgos y características que los diferencian. Porque
fue la voluntad de nuestro Creador que cada uno de nosotros sea una pieza inédita
A PESAR de nuestros defectos, debilidades e imperfecciones.
Creo que los japoneses entendieron que la perfección de una pieza puede
estar en sus imperfecciones; porque la perfección, así como la belleza, es relativa;
y que algo puede ser sublimemente hermoso y a la vez imperfecto.
¡Todos somos Wabi – Sabi! Así fuimos diseñados, de manera intencional y
única.
Pronto compartiré otro escrito contigo 💓

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