“Yo soy. No teman.”
Cuando decidí escribir una publicación semanal, algo que me propuse fue no hacerlo porque “tuviera que”, sino porque de verdad tuviera algo que compartir. Lo he tomado como reto personal para fortalecer mi intimidad con el Señor y así tener algo sobre lo cual escribir y compartir con quien quiera leer.
Por eso, cuando me senté a preparar el escrito esta semana y noté que no
tenía mucho material sobre el cual escribir (en resumen, un bloqueo mental)
dije que no iba a forzar una publicación. Puesto que sólo tenía grabada en mi
corazón y dando vueltas en mi cabeza como un banner publicitario, una frase que
leí en uno de mis devocionales:
“No conocerás al Jesús que calma la tormenta, hasta que te encuentres en
una.”
Que levante la mano, ¿quién no ha estado en una tormenta en su vida? Creo
que todos hemos pasado, estamos pasando o pasaremos por una. Lo que hará la
diferencia es lo que hagamos en esa situación.
A veces cuestionamos el “cómo” o el “por qué” estamos en la tormenta. A veces
indagamos en el para qué. Esta vez mi interrogante ha sido “con quién”. ¿Quién está
en tu barca en medio de la tormenta? ¿En quién confías para rebasar y superar
esta adversidad?
En Mateo 14, del verso 24 en adelante, nos cuenta lo que pasaba. Los
discípulos salieron en la barca mientras Jesús se quedó del otro lado. Se
desató una tormenta, les ganó la desesperación, el temor, la duda. Entre estos
hombres había pescadores, que no era la primera vez que les tocaba la
experiencia de una tormenta; pero esta vez, no sabían qué hacer, se ahogaban,
desfallecían.
“Tengan ánimo. Yo soy. No teman.”
Los amados de Jesús estaban en problemas en medio del mar. Jesús se
había quedado en tierra firme y no tenía un barco para llegar donde ellos, ¿Qué
hizo el Señor? Caminó sobre el agua para llegar hasta ellos y salvarles. Hasta hace
poco no me percaté de ese detalle: que Jesús hará lo que sea necesario y aún
más para ayudarnos. Cuando clamamos, cuando nos ahogamos en las tormentas de la
vida, si tiene que caminar sobre el agua lo hará, pero no permitirá que
perezcamos y si lo que se necesita para salvarnos es un milagro, quién mejor
que Él para hacerlo. Porque puede y porque quiere, porque nada es imposible
para Él. ¡Por eso llegó caminando a ayudarles!
Cuando estamos en una situación de estrés, queremos controlar el asunto
y no podemos, perdemos la noción de la realidad, no tomamos decisiones
prudentes y podemos confundir a Jesús con un fantasma, por lo que será
necesario que Él hable antes que caigamos muertos y con su voz nos haga saber
que es quien está con nosotros, y ahora todo va a estar bien.
Llama mi atención una de las versiones de este verso 27 de Mateo 14 que
dice: “El Yo Soy está aquí. ¡No teman!”
¡No temas! Ha sido demasiada “Diocidencia” que justo hoy me tocara leer
en mi devocional una reflexión acerca de la canción “Take Heart” de Hillsong
(Te exhorto a que la escuches y si no sabes inglés, la busques traducida). Pues
trata de esto también. De confiar en que el Yo Soy está contigo. La tormenta es
inevitable, pero también es inevitable que el Señor acuda en nuestro auxilio
cuando clamemos a Él, cuando los vientos sean más de lo que podemos manejar,
cuando sintamos que nos hundiremos, que no prevaleceremos, que no llegaremos al
otro lado. Recuerda que, si fuere necesario, Él caminará sobre el agua, volará
si tuviera que, hará lo que sea por nosotros porque nos ama.
Quiero que te quedes con este pensamiento en este día: EL “YO SOY”
ESTA AQUÍ. ¡NO TEMAS!
Pronto compartiré otro escrito contigo 💓

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