...Y si la espera nos fortalece?


 Así he titulado esta entrega de un jueves más de libre expresión escrita. 

"...Y si la espera nos fortalece?" Eso meditaba en mi corazón el otro día. 

Debido a situaciones particulares que me han llevado a ese punto en que sientes que, has hecho de todo mientras persigues un objetivo, mientras esperas los resultados de la oración, de la súplica, del llanto, de la desesperación, de la acción; y luego alcanzas el punto de paz, de descanso, de conciliación, de confianza.

Y mientras meditaba en la espera y la fortaleza, recordé esta cita bíblica:

"La luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad jamás podrá apagarla. " Juan1:5 NTV 

Y tú dirás: "Juanan, y qué tiene que ver ese versículo bíblico con el título de esta publicación?"

Ya te explico: vino a mi memoria porque mi alma debía recordar que sin importar cuánta incertidumbre me rodee, cuando no tenga ningún tipo de esperanza, cuando sienta que la soga sólo se aprieta y no afloja; debo recordar que mientras más oscuro está el entorno, menos luz necesitas para alumbrarte.

Si enciendes la linterna de tu celular a plena luz del día, ni notas que está encendida porque es muy mínimo el destello; sin embargo, si en tu casa se va la luz en la noche, esa lucecita te evita tropezar y golpearte.


Así veo la luz de Cristo en mis momentos de dificultad, no porque su luz sea poquita, pues Él es la LUZ DEL MUNDO; su luz resplandece EN TODO!  Pero tú sabes que muchas veces dejamos que la adversidad nos ministre y llegamos a perder de vista la luz que brilla más que el sol.


Doy gloria a Dios por esos momentos en que siento que todo es oscuridad; pero de repente, un pensamiento fugaz, un mensaje inesperado, una publicación de alguien; en fin, un rayito de luz, me recuerda que su luz NADA la podrá apagar.

No importa cuánta oscuridad me rodee, su luz, NADA la puede apagar!

Y como anillo al dedo, o como confirmación de que Dios mismo me ha hablado; encontré este devocional que comparto contigo aquí casi en su totalidad. Porque fue demasiado bueno como para no compartirlo.


Que el sufrimiento no te debilite

Sufrimiento. Nadie quiere padecerlo, sin embargo, en algún momento de la vida, nos llegará. El sufrimiento trae dolor. La sensación de angustia suele presentarse tan fuerte que nos quiere empujar a dejarlo todo, a volver atrás, a tratar de buscar nuevos sitios de estabilidad; sin embargo, es ahí donde tenemos una gran oportunidad: asirnos fuertemente del Señor y continuar.


No permitiremos que las pruebas nos hagan dudar de Su amor, de Su propósito, de Su Palabra; por el contrario, nos vamos a adherir más fuertemente a nuestra fe y avanzaremos, aun sin tener muy claro el panorama, pero con la certeza de que, en algún momento, esto que tanto me duele, también pasará. Al final del camino el sol volverá a iluminar mi vida.¿Acaso no es Él el Dios que alumbra mis tinieblas? “Tú, Señor, me das luz, Dios mío, alumbras mi oscuridad” (Salmo 18:28, DHH).


Vivir las pruebas con Fe

La fe nos permite vivir de este modo: sin dudar en que lo que Dios nos prometió, Él lo cumplirá. A través de la fe conocemos al Señor, recibimos sus bendiciones; pero, también, nos permite soportar las pruebas y atravesar el valle de dolor, de lágrimas, con la fuerte convicción de que Él sigue siendo Dios y está a mi lado. 

En ese momento de angustia e incertidumbre es cuando la fe madura y es perfeccionada, en medio del dolor, cuando no sucede lo que yo quiero, cuando mis oraciones parecieran no tener respuesta o cuando ocurre lo contrario a lo que oro, en medio de esa gran contradicción, la fe crece porque se hace paciente, aprende a esperar.


Pronto compartiré otro escrito contigo.💓

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