El Perdón. Parte 2

 

“El perdón no es para débiles, es una virtud de valientes.” Esta frase me recordó una enseñanza de un pastor muy amado por mí. El hablaba del carácter. Uno suele pensar (yo lo creía hasta ese momento) que las personas gruñonas, imponentes, difíciles de tratar; son de carácter fuerte. Mientras que los de respuesta suave, temperamento tranquilo y trato fácil son los débiles. Pero la verdad es opuesta. Son las personas de carácter fuerte los capaces (o que llegan a ser capaces) de perdonar fácil, de resolver el conflicto, de pasar por alto la ofensa, de no dar lugar a la ira y el rencor. Mientras que los débiles son los que explotan con facilidad, los rencorosos, los que no superan su pasado y son presas de las heridas que les causó.

 

“El perdón no es un regalo a quien te hirió, es un regalo y beneficio para ti. Mientras no perdonas sigues recordando, la herida sigue sangrando. Tu futuro no debe ser afectado, desperdiciado u obscurecido por lo que alguien te hizo.”  Y sin importar lo que yo o cualquier otra persona te diga, es una decisión que sólo tú puedes tomar. Y que a nadie más que a ti le conviene.

 

“El perdón es una forma de vivir, una manera de existir.” En quien ha nacido de nuevo, en quien ha experimentado, recibido y aceptado el perdón de Dios el perdonar a otros es orgánico, tan natural como respirar. ¿Cuentas tus inhalaciones? ¿Cuentas los latidos de tu corazón?

A eso se refirió Jesús cuando Pedro le preguntó cuántas veces debía perdonar. (Mateo 18:21-22).

Y estas palabras de Jesús me recuerdan lo que más tarde escribiera el apóstol Pablo acerca del amor: “No lleva un registro de las ofensas.” (1ª Corintios 13:5c). Es así como debemos manejar los hijos de Dios el perdón: sin llevar registro de cuántas veces perdonamos.

Tal vez dirás que no amas a quien te causó mal, pero déjame recordarte que, como hijo de Dios, deberías. Además, recuerda el Padre Nuestro, porque seremos perdonados como perdonemos a otros. Y no puedes negar que tarde o temprano, en menor o mayor proporción, ¡necesitarás perdón!

¿Te doy un ejercicio que a mí me funciona? Si no sientes una conexión por alguien, recuerda que Cristo murió también por él o ella. ¿Qué no harías por amor a Aquel que te ha amado tanto?

 

“Setenta veces siete debe ser una forma de vivir, no es para contar, no es matemática (de hecho, la vida cristiana en ocasiones parece ilógica o irracional), es la manera natural en que los hijos de Dios debemos vivir.”

 

“El perdón es una decisión. Decides dejar el resentimiento, la venganza; decides abrir la cárcel. No quita la responsabilidad a quien te hirió, te da paz, te da una dirección positiva.”

 

“Si no perdonas, vas a pagar el precio de traer continuamente ese enojo, y la amargura que estás cargando se va a manifestar en todas las cosas que hagas y en tus nuevas experiencias.”

“Que el enojo no les dure todo el día.” (Efesios 4:26)

Comments