El Perdón. Parte 1
“Debo perdonar porque Dios me ha perdonado a mí.”
Me pongo a pensar, ¿Qué sería de mí si Dios si Dios me
perdonara y quemara los puentes, que ya no tuviera una relación conmigo porque
soy “tóxica”? Sin duda estaría perdida!!!
El es mi ejemplo a seguir, que no es sólo perdonar y cortar,
es perdonar y restaurar.
Tal vez no estés de acuerdo conmigo en eso y lo entiendo, no
estás obligado a ello. Yo sé que a veces duele tanto que necesitamos alejarnos
de quien nos hizo daño, que cada vez que vemos esa persona recordamos lo que
pasó, y sentimos que aún no es tiempo de restablecer el vínculo y que lo mejor
es llevar caminos separados. Me ha pasado. Por eso te recuerdo las palabras del
apóstol Pablo cuando dijo: “…No que lo haya alcanzado ya, pero prosigo al
blanco…” (Filipenses 3:14) Porque estamos
en crecimiento constante, en renovación constante, en transformación continua
hasta llegar a la estatura del Varón Perfecto y sé que su voluntad es que
aprendamos a perdonar pronto y que desarrollemos la capacidad de restaurar
puentes antes de pensar en derribarlos porque estén deteriorados.
“El perdón es necesario para nosotros mismos, más que
para la otra persona. Porque es como la picadura de una serpiente.” Si
te haces el loco e ignoras o cubres la situación morirás; si te dejas gobernar
por la ira y la venganza y matas la serpiente, igual te matará el veneno; pero
si buscas ayuda, recibirás el antídoto, te curarás y vivirás.
Los acontecimientos que nos sucedieron no son los que nos
pueden destruir, sino cuando no perdonamos todo aquello que pasó.
“El único antídoto sobre las heridas emocionales, se
llama perdón; lo único que puede cambiar las circunstancias de ese veneno que fue
inyectado en nosotros cuando nos sucedió aquello que recordamos, y que ha
afectado nuestra vida.”
Retener el perdón es retener la persona que te hirió, es
mantener presente el pasado.
“La mejor venganza hacia quien te hirió es el perdón.”
Tal vez te preguntes por qué, yo me lo pregunté; si alguna vez has
tenido que perdonar sabes que mientras uno no lo hace, está ligado a la persona
que le causó daño. Recuerdas el hecho, recuerdas cómo te hizo sentir, sin
mencionar el malestar presente que te produce tan siquiera escuchar el nombre
de esa persona.
Entonces le estás dando más protagonismo a esa persona del
que tú crees. Porque cuando perdonas, ya no recuerdas con malestar, no te andas
acordando de lo que te hicieron y cómo te sentiste. Olvidas el mal, dejas el
pasado en el pasado, sigues con tu vida y tal vez lo hagas sin esa persona. ¿No
te ha pasado que alguien te agravia y te la pasas recreando en tu mente qué
harás cuando la vuelvas a tener en frente? Y lo triste es que eso puede que
nunca pase, mientras tú te pierdes el presente por revivir tu pasado.
¿Qué tal si perdonamos y olvidamos? Y seguimos adelante
ligeros y libres.
Pronto compartiré otro escrito contigo.💓
Comments
Post a Comment